lunes, 22 de mayo de 2017

Toma sorpasso

Leyendo el editorial de El País del 22 de mayo, se nota que ha escocido la victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas. Además de concluir que España ha sufrido su “momento populista” con esta victoria y, de paso, meter en el mismo saco a Podemos y Trump como si de Ciudadanos se tratase, el editorial muestra su enorme desprecio a los votantes. Como no les gusta el resultado, dicen que se han impuesto las emociones a la razón. Razón que, por supuesto, tienen los de El País.

Lo de Sánchez es tremendo, la verdad. Difícil de evaluar. El aparato del PSOE, con Susana Díaz a la cabeza, apostó por él hace tres años, temerosos del “izquierdismo” excesivo de Eduardo Madina. Pero la idea era que fuese Secretario General y ya. Un títere manejable y poco ruidoso. Algunos periodistas afirman que Susana dijo: “este chico no vale, pero nos vale”. La sorpresa llegó cuando Pedro mostró sus verdaderas ambiciones anunciando su candidatura a la Presidencia del Gobierno. A partir de aquí, gran parte de los barones territoriales mostraron progresivamente, mediante declaraciones y gestos, su insubordinación a un Secretario General cada día más solo. Es de suponer que las hostias electorales tuvieron bastante que ver pero, por mucho que el editorial de El País insista en que, simplemente, Pedro Sánchez perdió “el apoyo del Comité Federal”, obligándole a dimitir, a nadie se le escapa que tal apoyo perdido estaba estrechamente relacionada con la declaración de Sánchez de intentar un gobierno alternativo. Pese al discurso oficial de todos, el hecho es que el cerco a Sánchez y su dimisión terminaron con la abstención del PSOE para que gobernase el PP con toda su podredumbre, que ahora le estalla en la cara no solo a Rajoy y compañía, sino a la Gestora socialista y a todos los que se rieron de los españoles afirmando que era un gesto de responsabilidad. Hasta siempre, Hernando.

Bueno pues el defenestrado Sánchez, en plan cansino, dijo que se presentaba a las primarias otra vez. Uno no sabe si hay verdad en su cambio de discurso, si esa redención del buen socialista que vuelve a sus orígenes para regenerar el partido es una experiencia vital casi mística o si es pura estrategia de supervivencia política. En ambos casos es legítima, por supuesto, pero la credibilidad varía. Lo cierto es que Susana Díaz, junto a Felipe y ZP, Rubalcaba y Bono, la Gestora y los medios (y junto a Eduardo Madina, por cierto, que se recicla mejor que las pilas), se ha comido con torreznos la realidad. Los militantes socialistas, que gritaban “Susanista el que no bote” en la celebración de Sánchez, no olvidan la traición, una más, de la cúpula de su partido, tan alejada ya de la calle que pareciera que no han salido de Ferraz en décadas.

Será interesante ver qué relato nos cuentan ahora Sánchez y el PSOE. ¿Seguirán insistiendo en que Podemos no les dejó gobernar después de que Pedro Sánchez dijera en Salvados que recibió presiones para que no se acercase al partido morado? Lo crean o no, Sánchez, después de esa entrevista, ha vuelto con la misma matraca en las primarias. Surrealista. También molaría ver si explican que el acuerdo con C’s se cerró mientras hacían el paripé en una reunión con Podemos y sus aliados. Vamos, que intención de buscar un gobierno progresista no tuvieron nunca, por mucho que viajase a Portugal a amagar con la confluencia de izquierdas. También habrá que preguntarse si apoyarían una moción de censura a Rajoy, si verdaderamente el “no es no” o “sí es sí”, que ya no sé cuál vale, es sincero en esta segunda etapa o si, como todo hasta ahora, es puro marketing.

Reconozco que la cara de circunstancias de Susana Díaz me alegró la noche del domingo. No soy perfecto. Pero si en algo estoy de acuerdo con el editorial de El País, es en que el PSOE no ha salido, pese a la contundente victoria de Sánchez, del agujero. No lo tiene nada fácil dentro del partido. Podría haber un rebrote de apoyo social, algo que daría margen a Sánchez frente a los barones, pero tampoco extrañaría que estuviesen conspirando desde ya para mandarlo a casa otra vez.

Quizás deban plantearse que el resurgir del partido ya no tiene que ver con la recuperación electoral, sino con las alianzas que sean capaces de tejer. Pero es solo la opinión de alguien que no les votará.

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