viernes, 7 de abril de 2017

Golpismo permanente

A menudo defiendo que Venezuela es una democracia frente a quienes una y otra vez, en televisiones y periódicos, en tabernas e instituciones públicas, repiten que es una dictadura. Hoy quiero introducir algún matiz.

Para que una democracia funcione, el conjunto de la sociedad debe respetar la Constitución que dota de derechos y obligaciones a todos, que garantiza libertades y establece normas de convivencia. Si hay sectores que no respetan estos mínimos elementales, es difícil afirmar que tal democracia es plena y sólida. Expongamos algunos hechos que no leeremos en la prensa hegemónica ni en la occidental en general:

1.Los servicios de inteligencia venezolanos han desarticulado diversos intentos de golpe de Estado en Venezuela desde 2002, año en el que apartaron del poder a Hugo Chávez hasta que se desmontó el golpe y el presidente electo fue restituido. Tras esta intentona, la Revolución Bolivariana ha sufrido diversas acciones de desestabilización a través del sabotaje eléctrico, de parones petroleros o, más recientemente, del desabastecimiento periódico que genere escasez en puntos concretos del país. Todas ellas acciones destinadas a colapsar la economía nacional que, en última instancia, afecta a los ciudadanos, generando un malestar social cada vez mayor. ¿Con qué objetivo? Justificar un golpe o una intervención extranjera. Este estado permanente de golpismo imposibilita, por mucha buena voluntad que se ponga, el desarrollo normalizado de la democracia en un Estado de Derecho.

2.El golpismo continuado no es sino el intento de la derecha y ultraderecha venezolana de tumbar el proceso político que inició en 1998 una revolución económica, política, social y cultural en el país con el objetivo de superar el capitalismo. Si este camino marcado por la Revolución Bolivariana es bueno o malo, es un debate fantástico, pero el caso es que nos guste más o menos, es el camino que mayoritariamente han elegido los venezolanos acudiendo a las urnas durante ya casi 20 años. El golpismo permanente no evidencia más que la naturaleza antidemocrática de la derecha venezolana en connivencia con las acciones desestabilizadoras de EEUU en la región y con los medios de persuasión internacionales, que exportan la ideología neoliberal y contribuyen –y de qué manera– a legitimar las continuas agresiones e injerencias que sufre Venezuela.

3.El golpismo latinoamericano no es hoy igual que en los 60 y 70, por razones obvias: los golpes militares ya no se pueden justificar así como así, siendo éste un mundo globalizado en el que, pese a la hegemonía neoliberal, hay voces dispuestas a denunciar tales actos. Y también porque los movimientos postneoliberales que han poblado la región desde la llegada de Hugo Chávez, han construido unos cimientos sociales tan resistentes que han tornado imposibles los golpes militares a la vieja usanza, como se demostró con los fracasados intentos con Chávez, con Evo Morales en Bolivia o con Rafael Correa en Ecuador.

4.Esto ha hecho que los planes golpistas de las fuerzas neoliberales en América Latina sean, cada vez, más sofisticados y complejos. La opción militar es la última, antes se buscan otras vías que permitan sacar del poder a los gobiernos progresistas sin pasar por las urnas. El caso más reciente es el de Dilma Rousseff en Brasil, pero antes fue el derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras o el de Fernando Lugo en Paraguay, donde hoy, por cierto, el partido gobernante, heredero de la dictadura de Alfredo Stroessner, ha convertido el país en todo menos en un Estado de Derecho, sin que despierte la indignación de nuestros “demócratas” y “defensores de los Derechos Humanos”. Estos “golpes blandos” desarrollan varias fases de desestabilización económica, mediática y diplomática, estableciendo conexiones extranjeras en busca de apoyos.

5.¿Hay pruebas de esto? Pues ya que hablamos de Venezuela, pongamos el ejemplo más reciente: en estos días, Telesur, ese malvado canal chavista, ha publicado las grabaciones de un agente infiltrado en las células de la ultraderecha que tiene todo un plan golpista para desarrollar entre marzo y abril, como parte de una fase más duradera que lleva en marcha tres años. Una de las conversaciones la mantiene con Eduardo Vetancour, ex miembro de la DISIP (Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención) y asesor de Roberto Henríquez, dirigente de Copei, que dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

Eduardo Vetancour (EV): “Estaba el presidente de Copei, estamos en línea con Mitzy [esposa de Antonio Ledezma, opositor en arresto domiciliario], estamos en línea con Corina [opositora venezolana]…”.

            -----------------------------------

Agente encubierto (Ag): “Lo que tú me estás planteando es una cuestión que no es cualquier cosa… Esto es, como usted lo dice… esto es quitar un gobierno por la fuerza”.

            EV: “Porque no hay otra alternativa. Todo lo demás es cuento”
.
            -----------------------------------

EV: “La cuestión de John Kelly [general del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos]… hace 2 ó 3 años, cuando era jefe del Comando Sur montó esos planes para la intervención en Venezuela, o cuando empezaron a caer los precios del petróleo”.

Ag: “¿Todo eso está articulado?”.

EV: “Eso tiene 3 años articulado […]. Esa situación se va a presentar”.

-----------------------------------

EV: “Habíamos hablado del financiamiento de 98 hombres, que yo los había negociado a un 20% por adelantado”.

Ag: “¿Pero tenían los recursos ustedes para pagar?”

EV: “Para 98 hombres. Dos millones de bolívares por hombre”.

-----------------------------------

EV: “Esta situación se va a dar en los próximos 30 a 60 días”.

Ag: “¿Ustedes tienen eso cuadrado con el Departamento de Estado? ¿Marcos Rubio [senador por el Estado de California]?”.

EV: “Esperan que sea la acción de parte nuestra. Ellos necesitan la acción de parte nuestra”.

Otra conversación, esta vez con un coronel retirado de las Fuerzas Armadas:

Coronel (C): “No es un plan jalado por los cabellos. Ya lo hemos ensayado por parte. ¿Cuál es la única debilidad que yo le veo al plan? La parte política. Las agallas de los políticos […]. Y si María Corina no va a esta vaina… se los dije a ellos: ella tiene más bola que los otros que son hombres, porque no saben hacer un coño. Y con ella me arriesgo. Tengo policías […], son 88 policías, pero nuestro tope debe de llegar a 120 más. ¿Por qué? Para completar 200. Porque debe haber un grupo detrás de la marcha de María Corina para que vayan saqueando. Queremos hacer ver ante la opinión pública nacional e internacional que el pueblo tiene hambre”.

Las grabaciones están disponibles para quien quiera escucharlas enteras, no tienen desperdicio. Por supuesto, son audios que tendrán que ser demostrados, pero ahí están. Quienes acusan al gobierno bolivariano de inventar enemigos externos y conspiraciones, tendría que consultar las múltiples pruebas de las acciones desestabilizadoras que sufre continuamente la Revolución. Todos los errores que ha cometido y que sigue cometiendo el chavismo son, muchas veces, responsabilidad propia, pero a menudo provocados por las agresiones continuas, por los atentados contra la legalidad y el Estado de Derecho. Ponen palos en las ruedas y, cuando te caes, exclaman: <<¡te lo dije!>>. Luego hay un disturbio con heridos o muertos (algo terrible, por si no quedaba claro) y se acusa de represión al régimen pero, ¿esos que acusan han visto las imágenes de los supuestos “manifestantes pacíficos”? ¿Cómo toman un rumbo distinto al anunciado para encontrarse con las manifestaciones chavistas que, simultáneamente, están apoyando al gobierno? ¿Cómo confrontan con la policía, les agreden y les quitan las armas? ¿Han visto las imágenes de los oficiales de policía llamando a sus hombres a la calma para no caer en la provocación? ¿Quién agrede a quién? ¿Quién reprime? ¿Quién usa la violencia para obtener rédito político?

Cuando apareció Telesur, las fuerzas neoliberales pusieron el grito en el cielo hablando del <<nuevo artefacto de propaganda del chavismo>>, como si la prensa occidental no hiciese propaganda contra la Revolución. Como si la guerra ideológica no se librase también en los medios.

Bueno, pues aun con su evidente sesgo ideológico, gracias a medios como Telesur, alternativos al relato neoliberal, quien quiera tener una visión más completa de la realidad puede enterarse de hechos como los que he tratado de exponer aquí. Quien defiende a la oposición venezolana, debe saber que defiende a los representantes y miembros de una oligarquía conservadora y antidemocrática, que tras perder sus privilegios en beneficio de las mayorías, decidieron declarar la guerra a un proceso político que ha mejorado incuestionablemente las condiciones generales de vida de la sociedad venezolana. Nada me gustaría más que criticar las ideas de la oposición venezolana, pero sus actos dejan a un lado sus ideas, o más bien las definen. Son ellos quienes no quieren confrontar ideas y dialogar. Su falta de respeto hacia el orden constitucional sería reprobada en cualquier país occidental, pero cuando se trata de los enemigos del chavismo, todo vale.

Así que lo dicho: Venezuela es una democracia, pero acosada. Una democracia en alerta permanente, amenazada de forma continua por una campaña golpista de desgaste.
En estas condiciones, lo milagroso es que aún no haya sufrido una deriva autoritaria para resistir los envites (que sería la mayor tragedia de todas, pues ya no habría defensa posible, como pasó con el terrorismo de Estado en España).


Estos “defensores de los DDHH”, azuzando el avispero parecen querer avocar a Venezuela a una guerra civil. Veremos por cuanto tiempo pero, por ahora, la democracia se ha impuesto y, después de 20 años, ahí sigue. En pie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario