jueves, 25 de agosto de 2016

Menos presión, gracias

<<¿Qué prefieres, que te rompa un dedo a martillazos o que te lo corte?>>. << ¿Quieres ser mi esclavo durante diez años o que te fusile?>>. <<¿Prefieres cenar cucarachas durante dos meses o pasar dos meses sin comer?>>.

Preguntas absurdas. ¿Por qué? Porque no dan alternativas, porque cercan tu capacidad de decisión, porque te someten a lo malo o a lo peor.

El absurdo puede hacerse más “realista”, aunque no por ello menos absurdo. <<¿Qué prefieres, cobrar 700€ por una jornada completa o estar sin trabajo?>>.

No es una pregunta equilibrada, justa ni acorde a la realidad. No lo es porque sesga grandes parcelas de la verdad, porque dibuja el universo que le interesa al que pregunta, obviando muchas dimensiones que habría que tener en cuenta, con la bonita intención de orientar la pregunta hacia una única posible respuesta. <<Hombre, si no hay otra cosa…>>. Pero, ¿por qué no puede haber otra cosa? ¿Quién vive con 700€? Vivir dignamente, digo.

Pues como esta canallada, muchas más. La última, y que recorre platós de televisión y demás medios de comunicación, es la realidad sesgada de que la única posibilidad de que haya gobierno en este país es que el PSOE se abstenga en la investidura de Mariano Rajoy. Fijémonos en la pregunta de Metroscopia en su encuesta para El País: “Si para que no se repitieran las elecciones, la única alternativa fuese que el PSOE se abstuviera y dejara gobernar a Rajoy a cambio de una serie de reformas pactadas ¿qué preferiría?”.

Formidable. Con esta “objetiva” pregunta le da a El País para afirmar que “el 66% de los españoles cree que, para evitar que hubiera terceras elecciones, el PSOE debería abstenerse y dejar gobernar a Rajoy a cambio de una serie de reformas pactadas”.

Ya tenemos “opinión general” servida.

La pregunta de Metroscopia es torticera y manipuladora, y se apropia de la voz de gente –que, a mi juicio, tendría que haberse negado a contestar semejante tomadura de pelo– para contarnos en su “prestigioso medio” que los españoles, dada la situación, creen que Rajoy debe seguir gobernando. ¡Por el bien de España!

El País, como muchos otros, compra así el chantaje de Rajoy “El Negociador”, que lejos de buscar consenso y ofrecer propuestas a sus opositores para cambiar su postura, se dedica a decir: <<o gobierna el PP o habrá terceras elecciones>>, y avisando de que las mismas serán el día de Navidad.

No negaré que sería un regalazo navideño que el PP se hundiese en Noche Buena.

Pero en fin, a esto se dedica últimamente nuestra fauna política y mediática, a presionar al PSOE, cargándole con la responsabilidad de la “falta de estabilidad y gobernabilidad”, palabras que suenan, todas ellas, a cada rato más estúpidas, sobre todo cuando vienen de la mano de los partidos “constitucionalistas”, otra palabreja que viene a decir, al parecer, que hay unos partidos que defienden la Constitución y otros que no. Que me digan cuáles, porque hasta donde yo sé, como mucho hay quien quiere reformarla, y si en democracia tenemos que aguantar que a eso lo llamen “anti-constitucional”, más nos valdría vivir en Arabia Saudí, calladitos y mirando al suelo.

(Lo sé, los “constitucionalistas” hubiesen preferido que dijera Venezuela).

Yo voto por no caer en la trampa. Este relato que intentan incrustarnos en el cráneo es tramposo y manipulador. Que siete millones de personas perdonen a Rajoy la podredumbre de su partido, no quiere decir que los otros 14 o 15 millones que votamos a otras opciones, tengamos que perdonárselo también. Si quiere gobernar, que busque una mayoría. Sin chantajes. Y si no lo logra, CLARO QUE HAY ALTERNATIVAS. Más justitas, es cierto, pero quizás podamos contar con el “efecto péndulo” de Albert Rivera que, como hiciera en tiempos más turbios Alejandro Lerroux, parece que cambia de bando con facilidad y con enorme naturalidad –lo digo porque los medios parecen encantados con esto, al igual que “el gran hombre”: Felipe González–, salvo que sea yo el despistado y no estemos hablando de bandos diferentes, porque son todos, el trío de los Panchos, partidos “constitucionalistas”.

La alternativa ya existía en diciembre, pero Sánchez y su “renovado PSOE” no quisieron explorarla. Bastaba el voto favorable del PNV y la abstención de los nacionalistas catalanes para lograr una investidura junto a Podemos, IU y Compromís. Ahora se necesitaría el voto a favor de ERC u otro nacionalista, o quizás ese posible acuerdo de mínimos con C’s para lograr su abstención. Son varias las fórmulas para una alternativa progresista, solo falta que la sorprendente firmeza que está mostrando Sánchez en su “No” a Rajoy se mantenga y se traduzca también en un “Sí” a Unidos Podemos, con quien podría formar un gobierno que, seguro, sería impopular (como el del PP, por otro lado), pues no parece que haya una mayoría convencida de este cambio que los “constitucionalistas” llaman “radical”, “a peor” y demás lindezas. No sería un gobierno popular ni quizás una legislatura completa, pero echaría a la podredumbre y podría iniciar reformas de verdad.

La presión no la tiene el PSOE, no se equivoquen. Por mucho que insistan en ello. Lo que sí tiene es la posibilidad de enmendar lo que para muchos fue un error en la pasada legislatura. La oportunidad existe y está al alcance de la mano. Solo tienen que decidir en qué bando están.

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